Por fin la cesta de la compra viene cargada con una buena noticia tras abrumar al ciudadano de a pie con la subida de los precios: el nivel de dioxinas de los productos con los que solemos llenarla se ha reducido un 68% con respecto al año 2000.
No obstante, esta buena noticia contrasta con la subida de un 43% de la presencia en alimentos de Hidrocarburos Aromáticos Policíclicos (PAHs), derivados de la actividad industrial y de los medios de transporte, como el uso abusivo de vehículos.
Esto es lo que ha descubierto un equipo de investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad Rovira i Virgili, en Tarragona, tras comparar los datos de 2000 con un nuevo estudio realizado seis años después sobre los contaminantes de los artículos con los que una familia media llena el carro del supermercado.
El análisis, publicado este año en varias revistas internacionales, se ha desarrollado en siete ciudades de Cataluña y en base a la dieta de un adulto de unos 70 kilos, si bien los resultados son extrapolables al conjunto de la población española porque los alimentos estudiados no son locales y se han adquirido en grandes superficies.
Dieta más sana
Josep Lluís Domingo, catedrático de Toxicología e investigador principal del proyecto, ha vinculado el descenso significativo de dioxinas y furanos con la disminución de contaminación en el medioambiente, lograda por las medidas establecidas para reducir las actividades industriales nocivas.
Entre ellas, se ha referido al Convenio de Estocolmo para frenar la toxicidad persistente provocada por las fábricas, si bien el abuso de hidrocarburos está haciendo mella en los alimentos y en un futuro puede ser peligroso.
También ha aludido a la mejoría de los hábitos alimenticios de la población, ya que adquirimos productos con menos grasas, donde tienden a acumularse los contaminantes orgánicos por ser solubles en los lípidos.
Según el estudio, las dioxinas presentes en la comida se rebajaron un 73% en la ingesta dietética y los policlorodibenzofuranos (PCDs), de tipo tóxico, descendieron un 65%.
Sustancias de las que no se conoce su riesgo
El toxicólogo ha precisado que aunque la bajada del algunas sustancias potencialmente nocivas es positiva, no se conoce si los promedios actuales de consumo pueden ser nocivos para la salud.
Entre los metales detectados en la comida, ha bajado el cadmio un 38% y el mercurio total, gracias a la recogida selectiva de las pilas, se ha reducido en un 41%.
El profesor ha destacado que cada vez tenemos una dieta más sana y más rica en fruta y verdura, que son los artículos menos contaminados por la mano del hombre.
Ha recordado que la ingesta continua de contaminantes a dosis bajas eleva el riesgo de padecer diversas enfermedades, entre las que destacan las cancerígenas, las neurodegenerativas, como el Parkinson y el Alzhéimer; la diabetes y otras alteraciones del sistema endocrino, inmunitario, neurológico y reproductor.

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