Este nuevo documento es el segundo de este tipo en tres años y es una de las consecuencias del escándalo de abusos sexuales que sacudió a la Iglesia hace seis años.
El texto dijo que la detención temprana de defectos psicológicos 'en ocasiones patológicos' antes de que los seminaristas se conviertan en sacerdotes ayudaría a evitar experiencias trágicas.
Los rectores del seminario y otros responsables deberían confiar en expertos externos si no pueden llevar a cabo ellos estos exámenes, dijeron.
'La Iglesia tiene la obligación de discernir una vocación y la idoneidad de los candidatos para el sacerdocio', dijo el documento de la Congregación para la Educación Católica del Vaticano.
'El ministerio sacerdotal requiere ciertas cualidades, además de virtudes morales y teológicas, que se apoyan en un equilibrio humano, físico y particularmente afectivo, de manera que permita que el sujeto adecuadamente predispuesto se entregue al celibato', apuntó.
Responsables del Vaticano dijeron en rueda de prensa que las pruebas no serían obligatorias pero que se decidirían caso por caso cuando los rectores del seminario quisieran estar seguros de que un varón estaba preparado para el sacerdocio.
Los análisis psicológicos deberían detectar una 'inmadurez grave' y desequilibrios en la personalidad de los candidatos.
'Tales áreas de inmadurez deberían incluir fuertes dependencias afectivas; carencia notable de libertad en las relaciones; rigidez excesiva de carácter; falta de lealtad; identidad sexual incierta; tendencias homosexuales patentes, etc. Si éste fuera el caso, la vía de la formación sería interrumpida', señaló.
El primer caso de un escándalo de abuso sexual fue descubierto en Estados Unidos en 2002 y luego se extendió a otras partes del mundo, implicando abusos mayoritariamente a adolescentes varones por parte de sacerdotes.
El documento apuntó que 'no bastaba con que (un candidato) fuera capaz de abstenerse de tener actividad sexual', sino también de 'evaluar su orientación sexual'.
Los grupos homosexuales han acusado a la Iglesia de usar a los gays como cabezas de turco en casos de escándalos sexuales.
El texto señaló que los varones con fuertes tendencias homosexuales no deberían ser admitidos en el sacerdocio, pero también hacía referencias al control de los instintos heterosexuales.
Debería impedirse entrar al sacerdocio si el examen psicológico 'muestra que un candidato tiene dificultades en vivir la castidad, es decir, si el celibato es una carga demasiado pesada que comprometa su equilibrio afectivo y relacional'.

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