Buenos Aires es una ciudad hermosa, llena de historia y con zonas muy bellas y turísticas. Pero a su alrededor posee barrios marginales en los que la violencia es la única forma de vida y que acogen a miles de personas que no tienen un futuro, aunque no les interese.
Villa, la última película del argentino Ezio Massa, nos lleva a uno de estos barrios para enseñarnos cómo sobreviven los jóvenes que nacen y crecen allí y contarnos, aunque sin mostrarlo directamente, temas como las drogas, la prostitución y la falta de salidas.
"El guión del largometraje está escrito con mucha rabia y en cuatro días", aseguró el cineasta, que acudió a Valladolid a presentar un trabajo, a concurso en la Sección Oficial, que rompe con "todos los esquemas del cine argentino", según reconoció el director de la Seminci, Javier Angulo.
La trama se desarrolla durante el Mundial Korea-Japón de 2002 y el primer partido que juega Argentina en este campeonato es la excusa para presentar cómo viven los tres protagonistas y cómo encuentran la manera, buena o mala, de ver dicho partido de fútbol.
Freddy, Cuzquito y Lupín son los tres protagonistas y los encargados de darlos vida han nacido y vivido en un barrio como Villa. De hecho, sólo el actor que da vida a Lupín es profesional. "Cuando fui al barrio a contarles el proyecto me reuní con unas 200 personas y las prometí que todas estarían en la película, como protagonistas o como extras, pero están todos y cada uno de ellos", aseguró Massa.
Quizá por esta característica, y por el hecho de que en la creación de su estética participara también buena parte del elenco, el largometraje tiene una gran realidad. "Es una ironía llena de humor negro y presenta la verdad de mucha gente a la que las crisis económicas no les afecta porque siempre están dentro de una".
"En Villa viven entre 60.000y 70.000 personas y muchas, como el que da vida a Freddy, están enganchadas a una droga muy barata elaborada con basura y restos de cocaína. Esa vida hay que contarla porque si no se conoce y se mira hacia allí nunca se podrá solucionar", reconoció el director.
Navajas, pistolas, robos y atracos son las únicas herramientas con las que cuentan estos tres jóvenes y utilizarlas, aunque su único objetivo sea ver un partido de fútbol, no les llevará a nada bueno.
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