"Para abrir algunos candados sólo se necesita un dedo". Y "con una horquilla y algo de maña, se puede reventar una puerta". Son algunos de los trucos que aprendieron, con clases teóricas y prácticas, los asistentes al taller Lockpicking o el arte de abrir cerraduras sin llave que se celebró el fin de semana en el Centro Social Okupado y Autogestionado La Gotera, en la calle San Nicasio, 45, (a menos de 100 m de la comisaría de Leganés), como colofón de la campaña Okupa Madrid.
Un graffiti que reza De principios: Somos Ingobernables da la bienvenida al centro okupado, situado en un antiguo mercado. En la puerta, dos chicos fuman tabaco de liar mientras juegan con su perro. "¿Es aquí el taller?", preguntan unos adolescentes con chándal y zapatillas de marca que nadie vincularía a este movimiento. Nada que ver con la decena de veinteañeros que dentro, sobre una pila de colchones, tocan los timbales.
Unas bombillas unidas por una maraña de cables iluminan el lúgubre local. Dos perros se persiguen cerca de una pintada: Okupa sueños. Una chica mira una exposición de cuadros que un preso político pintó en la cárcel. Tres jóvenes llevan bidones con agua a la cocina. Creyendo que tal vez se vende, un despistado fisga entre la ropa del armario común en lo que antes fue una pescadería.
"Voy a coger apuntes"
Medio centenar de personas, la mayoría jóvenes sentados en sillas pegables o en el suelo, esperan a que comience el taller. "Voy a coger apuntes", dice un chico de pelo rizado. "Luego me los pasas, como en la Uni", le pide su amigo mientras se hace un porro.
Con 45 minutos de retraso por problemas técnicos con la conexión del ordenador portátil con el proyector, comienza el taller. Un chico de Toledo con "mucha experiencia" en abrir cerraduras, imparte la clase. En un ambiente distendido, en el que se interrumpe para preguntar y donde los porros rulan de mano en mano, el toledano explica lo fácil que es "reventar" una cerradura: "Se coloca un tensor, se introduce varias veces la ganzúa, se gira el tensor y ya está abierta". La misma técnica sirve para abrir coches, máquinas expendedoras, candados...
Hora y media más tarde, perno, pin o tensor son términos familiares. Mientras el toledano explica cómo hacer una ganzúa casera, un niño de unos tres años, sentado sobre un joven que bebe cerveza, se acerca al ponente: "Oye, ¿tú eres cerrajero?", pregunta mientras los presentes se ríen de su espontaneidad. "Sólo en mis ratos libres".


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