Las colas han vuelto a las taquillas de las salas de los cines con proyecciones de la Semana Internacional de Cine. Aunque los abonos y las entradas comenzaron a venderse hace una semana, los problemas informáticos han obligado a muchos a volver a las colas para conseguir ver películas.
"Este año está siendo más difícil que nunca conseguir un sitio en las salas", lamenta una de las afectadas mientras otros aficionados preguntan entre los periodistas si les sobra alguna entrada para cualquier proyección.
El problema se acentúa cuando en las salas hay sitios vacíos mientras mucha gente se queda fuera porque es imposible comprar nada. "Yo intenté adquirirlas por Internet el primer día que salieron a la venta. Supuestamente las compré, me hicieron el cargo pero me quedé sin nada", lamenta otra aficionada al cine.
"Es una pena, sobre todo para la gente que viene de fuera al festival, que es mucha", aseguran los espectadores.
El problema está siendo tan grave que hay sesiones con overbooking, es decir, cada butaca se ha vendido dos veces. Además, corre el rumor de que habrá una manifestación para protestar por todo este desastre.
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