Evan Dando salió al escenario a medianoche acompañado de un batería y a un bajista a los que el líder indiscutible del grupo ni siquiera se molestó en presentar.
It's a shame abbout Ray, Drug Buddy, Ride with me, My favourite T, Style, Down about it, Into your arms... Realmente, Dando y los suyos no se dejaron ni uno de sus temas clásicos en el tintero.
La excepción, por supuesto, fue Mrs. Robinson, la canción de Simon and Garfunkel que los Lemonheads versionaron a principios de los noventa y que les catapultó a la fama.
Menos punk y más power pop
Pocas tracas había también de las concesiones al punk que hacían en sus primeros tiempos, y anoche optaron por un sonido más depurado y mucho más cercano al power pop.
A mitad del concierto, y repitiendo la fórmula que usó en su gira del pasado año, Dando se quedó sólo en el escenario para tocar unos temas en formato acústico, acompañado tan sólo de una guitarra, y en las que canciones como The outdoor type sonaban más cercanas a la música tradicional americana. Pero donde el año pasado se explayó y brilló, el Evan Dando de anoche se limitó a cumplir el expediente.
A continuación, el grupo volvió a salir para atacar Big gay heart y The great big no. Y fue ahí cuando se acabó lo que se daba. No hubo ni un bis, pese a la insistencia con que el público los pidió.
En definitiva, anoche asistimos a un concierto correcto, que sirvió para cumplir pero no para emocionar, y que si funcionó, fue sobre todo gracias al entusiasmo de un público que acudió en masa a su cita con la nostalgia.




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