Al molino de viento y al panel solar les ha salido un competidor en la generación de energía renovable: la pista de baile. Un club de Rotterdam, Holanda, lleva un mes generando electricidad con los botes que pegan sus clientes.
Watt, que así se llama el local, tiene la primera pista de baile del mundo capaz de generar electricidad. En su caso, utilizan estos vatios para iluminar el propio suelo con destellos fluorescentes y una torre que marca al instante cuánta potencia eléctrica generan quienes están sobre la pista.
Cambiar el mundo y divertirse no son incompatibles", dicen los propitarios de Watt
El club, situado en la ciudad con más discotecas de Holanda, abrió en septiembre con la etiqueta de local ecológico. Además de la pista que genera su propia electricidad, utilizan agua recogida de la lluvia en sus wc, minimizan el uso del vídrio y lo reciclan todo.
Unir fiesta y ecología es un modelo de negocio por el que apuestan los dueños de Watt, porque "cambiar el mundo y divertirse no son incompatibles", defienden. Ellos ya estudian exportar su modelo de discoteca a otras ciudades como Londres, Berlín o Nueva York.


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