Germán, un ciudadano boliviano que está en un Centro de Internamiento de Extranjeros de Barcelona desde el 9 de octubre, espera volver a su país porque no tiene ningún permiso de residencia. Allí, según ha denunciado, fue víctima de la agresión de un agente. Afirma que el pasado 17 de octubre un policía lo golpeó y le rompió una ceja. Todo sucedió después de un control.
Cuando volvía a la celda, según su relato, dijo a otro interno: «Nos tratan como perros». Cuando entró en su cuarto, el agente, que lo había escuchado, le pegó. Poco después, el mismo policía y un compañero entraron a la celda y vieron un charco de sangre, llevaron en Germán al médico del centro, alegando que se había autolesionado. La doctora pidió que lo llevaran al hospital puesto que no tenía las herramientas para socorrerlo.
Pero no lo hicieron. Su mujer, Anabel, le aconsejó que denunciase. Y lo han hecho en el juzgado de instrucción número 2 de L'Hospitalet. Por su parte, la Policía niega los hechos. Es más, han puesto otra denuncia contra el interno por insultos y resistencia a la autoridad. También niegan que haya un informe médico que corrobore la agresión.


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