Una Sarah Palin con tres tallas más de sujetador que la auténtica sonríe desde un vídeo de la web para adultos Hustler. En unos segundos, se despeina el moño y el traje sastre sale volando por los aires mostrando la exuberante anatomía de Lisa Ann, actriz de películas X que guarda un parecido inquietante con la mano derecha de McCain. A ésta interpreta en el filme Nailin Paylin (Tirándose a Paylin).
Se desea lo que no se puede alcanzar en la realidad
La culpa, la inseguridad
Para la sexóloga Pilar Cristóbal, el éxito alcanzado en los últimos tiempos por el cine pornográfico protagonizado por rostros de famosas -de pega- tiene una explicación sencilla. "Se desea lo que no se puede alcanzar en la realidad, igual que uno se compra un Rólex falso de plástico para fantasear con que tiene un reloj de esa marca", declara.
Esa es la razón por la que se prefiere contemplar a, por ejemplo, la cantante de soul Alicia Keys -en realidad, Anneta Keys, audaz clon de la solista- practicando un ménage à trois en vez de a otra actriz desconocida.
Aunque esta inclinación por las celebridades no es más que una señal de que nuestro "yo es inseguro", advierte la sexóloga. Y además, no es nueva.
La fijación por las famosas es señal de un yo inseguro




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