El AS-28 'Priz' es un minisubmarino utilizado en operaciones de rescate que se metió en problemas el jueves cuando su propulsor se lió en unas redes de pesca durante unos ejercicios militares en la costa de la península de Kamchatka, en la costa rusa del océano Pacífico.
Más de 30 horas después de que se quedase varado en el lecho marino, los navíos rusos tuvieron que cejar en su intento de cortar los cables de las redes que envuelven su propulsor.
Una nueva táctica - remolcarlo a aguas menos profundas - está trayendo resultados más rápidamente.
'Hemos enganchado toda la maraña, incluyendo nuestro objeto sumergible. En todo este tiempo, ha sido movido casi un kilómetro', declaró a la televisión NTV el almirante Viktor Fyodorov, comandante de la flota del Pacífico.
'Seguimos con nuestro trabajo de llevarlo a un sitio menos profundo (...) pero si lo lograremos, no lo puedo decir'.
El almirante explicó que esperaban llevarlo en ocho horas a un lugar donde lo pudiesen alcanzar los submarinistas, es decir, antes de la llegada al lugar de los hechos de los equipos de rescate de Estados Unidos y Reino Unido, que han sido enviados por aire.
RECUERDO DEL KURSK
Aunque mucho menor en escala, el accidente supone un incómodo recuerdo del desastre del submarino nuclear Kursk hace casi exactamente cinco años.
Sus 118 tripulantes murieron en el accidente producido en agosto de 2000 en el mar de Barents tras unas explosiones a bordo, el mando naval ruso se enfrentó a unas fuertes críticas por ser demasiado lento en pedir ayuda internacional por no dar suficiente información.
El viernes, oficiales informaron al público en televisión cada hora, aunque cambiando las estimaciones de la cantidad de aire de la que dispone la tripulación - un almirante dijo que había suficiente hasta el lunes -, lo que no ayudó a aclarar la situación.
'De acuerdo con la señal que hemos recibido de la tripulación, todo está lo normal que cabe esperar a bordo, y los marineros están en condiciones satisfactorias y todos vivos', dijo a Reuters el Vicealmirante Vladimir Pepelyaev.
Fyodorov indicó que deberían tener suficiente aire para aguantar hasta 'el final de mañana'.
Rusia, que tiene 10 embarcaciones rusas de rescate en el área, pidió ayuda a Estados Unidos, Japón y Reino Unido.
Japón ha dicho que ha enviado a cuatro navíos, aunque tardarían entre tres y cuatro días en llegar al lugar, mientras Gran Bretaña indicó que enviará a su vehículo submarino de control remoto Scorpio, que puede trabajar hasta a 925 metros de profundidad. Será enviado en avión desde Escocia y se espera que llegue en unas 11 horas.
Un portavoz de la Marina estadounidense informó que enviarán en un avión a un Super Scorpio, un submarino no tripulado que puede llegar hasta los 1.515 metros de profundidad, y que podría alcanzar Kamchatka en 13 horas como pronto.
A casi 200 metros de profundidad, el minisubmarino de 13 metros de eslora se encontraba demasiado sumergido como para que la tripulación lo abandone.
/Por Guy Faulconbridge/


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