El Servicio Catalán del Tráfico (SCT) generalizará el uso del test de drogas a los conductores debido al aumento de positivos registrados en los últimos años, en los que el porcentaje de automovilistas fallecidos que habían consumido estupefacientes ha crecido hasta llegar al 14,4% del total.
El director del SCT, Josep Pérez-Moya, ha mostrado su preocupación por el aumento de positivos por drogas en las autopsias practicadas a los conductores fallecidos en accidente, que según los últimos datos, referidos al año 2007, se eleva al 14,4% del total en los siniestros de tráfico en las carreteras catalanas.
En concreto, de los 258 conductores fallecidos en accidente el pasado año, un 39,1% dieron positivo por alcohol, drogas o fármacos o la mezcla de estas sustancias. No obstante, las alcoholemias van a la baja, mientras que las drogas van al alza.
Menos alcohol
Según estos datos, las autopsias desvelaron que en el 22,9% de los casos el conductor había bebido más de la cuenta antes de coger el volante, lo que supone una reducción del diez por ciento respecto al año anterior (al pasar de 75 fallecidos que iban bebidos en 2006 a 59 en 2007).
Por el contrario, el número de conductores fallecidos que dieron positivo por droga en 2007 se elevaron hasta el 8,1%, frente al 5,2 del año 2006.
Además, el 3,5% mezclaron alcohol y drogas, el 1,2% sumaron alcohol, drogas y psicofármacos y el 1,6% drogas y psicofármacos, por lo que, en total, en un 14,4% de las autopsias se detectó el consumo de drogas.
Cada prueba cuesta 72 euros
Ante esta situación,el SCT intensificará los controles de droga, pese a su elevado precio para la administración -cada prueba cuesta 72 euros-, porque están convencidos de que es una buena medida de carácter preventivo.
Desde el 1 de enero de 2005, los Mossos han efectuado un total de 3.395 pruebas de droga o 'drogotest', de las que un 70% han dato positivo -en un 39% de los casos por cocaína y en un 36% por cannabis-.
La mayoría, hombres
El resto de drogas detectadas a los conductores son las anfetaminas, las metanfetaminas -como el éxtasis- y los opiáceos -como la heroína-.
Desde el año 2005, el 13% de los conductores que se han sometido a un test de droga han acabado imputados por un delito de conducción bajo los efectos de las drogas.


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