La artista Amy Winehouse se afana en sacarle notas a su bajo de 5.000 euros en un estudio de grabación londinense.
La cantante, de 25 años, prepara su nuevo disco homenaje a Quincy Jones, y a juzgar por el ímpetu que derrocha con el instrumento, parece querer retomar las riendas de su truculenta -aunque exitosa- carrera musical.
Un testigo que estuvo presente durante la sesión, indicó al diario británico de The Sun, que la cantante "está perdida". En el vídeo del ensayo, la diva derrocha energía, amén de una forma poco ortodoxa de tocar un instrumento musical.
La artista aparece demacrada y semi desnuda mientras se prepara para grabar el tema en el que está trabajando con el productor Marc Ronson. Una actitud de la que, según el tabloide británico , culpa "al diablo", que la "tiene poseída".


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