'Creo que es parte del diálogo de la vida ese aspecto autodestructivo y la lucha entre lo bueno y lo malo', afirmó Reeves durante la presentación a la prensa de 'Constantine' el miércoles en Madrid, a la que también acudió su director, Francis Lawrence.
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'Me gustan los papeles de héroe', agregó, aunque dijo que no creía estar sufriendo un encasillamiento.
El actor de 40 años encarna en esta ocasión al personaje de cómic John Constantine, protagonista de 'Hellblazer', que fue creado por el británico Alan Moore en 1985.
'Me encantó el viaje del personaje y el hombre en sí, su sentido del humor, su lado cínico, ácido (...) su furia, su rabia', dijo Reeves en una rueda de prensa en la que no se excedió en detalles.
El actor, aclamado en su papel de Neo en la trilogía 'Matrix', es de nuevo protagonista en esta cinta para la que afirma haber consultado incluso a un exorcista para que le ayudara a ponerse en la piel de Constantine.
'Quería ver en la práctica lo que algún exorcista hace, que me diera algunos trucos del oficio', aseguró Reeves, que afirmó no ser 'un supersticioso clásico'.
Constantine, fumador de 30 cigarrillos diarios y enfermo de un cáncer terminal de pulmón, intenta ganarse el favor de Dios y el camino al cielo enviando a los representantes del demonio que vagan por la Tierra de nuevo al infierno.
En la película, Reeves comparte pantalla con la actriz Rachel Weisz, que pide ayuda a Constantine para demostrar que la muerte de su hermana no fue un suicidio, y así poder darle un entierro católico.
A pesar de todo, el actor consideró que la historia no tendría por qué ser ofensiva para los católicos.
'La historia que se ha contado, con esa redención del personaje (...) no debe ser ofensiva en absoluto', aseguró Reeves, que dijo no ser religioso.
Por su parte, Lawrence, que debuta en 'Constantine' con su primer trabajo en la gran pantalla después de haber realizado vídeos musicales para artistas como Britney Spears, Aerosmith o Will Smith, aseguró que su primera experiencia con un largometraje transcurrió de una manera natural.
'Trabajar con los actores fue una cosa muy natural para mí', dijo el director, que descartó de momento plantearse una segunda parte del filme para comprobar primero 'si la gente lo disfruta'.
Lawrence definió su película como una combinación de géneros. 'No creo que sea simplemente una película de terror. Es una mezcla de géneros, no tratamos de reducir nada', aseguró.
/Por Raquel Castillo/


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