Aaron Evans, un joven de Bristol (Reino Unido) va a pagar caro el tatuaje que se hizo en el cuello con su nombre y fecha de nacimiento. Gracias a este detalle, la policía pudo averiguar su identidad tras grabarlo en vídeo intentando robar un coche aparcado en un garaje.
El vehículo, un Peugeot 406, forma parte de una estrategia de la policía británica, informa BBC News, que instala cámaras en el interior de coches nuevos y aparentemente solos para obtener imágenes de los ladrones en el acto.
El oficial Ian Wylie asegura "Obtenemos imágenes de tanta calidad con estas cámaras que no existe duda, y menos en este caso, de la identidad de los criminales". Evans, de 21 años y sin domicilio conocido, se enfrenta por ello ahora a una pena de seis meses de cárcel gracias a ello.
Esta no será su primera vez en prisión, ya que ha sido sentenciado varias veces desde 2004, tres de ellas este último año. Quizá por eso haya pedido una revisión de su caso.

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