El alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, ha anunciado que esta actividad tiene los días contados, en especial la labor de los hombres-anuncio, cuyo trabajo calificó de "indigno".
El Consitorio prepara ya la Ordenanza Reguladora de la Publicidad Exterior que, previsiblemente, entrará en vigor en enero y prohibirá el reparto de publicidad en la calle.
Sin formación profesional
Los dos centenares de trabajadores afectados por esta medida tienen difícil poder encontrar otro empleo. "Es el sustento de personas absolutamente desfavorecidas", explica CC OO.
"Algunos de ellos, como los que reparten la publicidad de restaurantes, reciben a cambio entre 10 y 20 euros por jornada y la comida del día", explicaron.
Tampoco defienden al alcalde en la Fundación para el Progreso de Madrid. "Es verdad que tomándola de forma global es una medida razonable y positiva. En ningún país de Europa vas a ver a gente repartiendo propaganda. Lo que es perverso es el discurso y la argumentación. Ningún trabajo denigra", afirma su presidente, Francisco Herrera.

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