Después de engordar treinta kilos para la película de Ridley Scott, Body of lies, el actor neozelandés Russell Crowe ha declarado que no volverá a aceptar papeles que le exijan engordar porque, luego, se siente muy a disgusto con su apariencia, según publica la web NDTV Movies.
Para coger el sobrepeso necesario para interpretar a un alto funcionario de la CIA en la cinta de Scott, Crowe comía hamburguesas con queso para desayunar.
El actor, que fue aficionado a la bebida, aclara sin embargo que los kilos de más no provienen en este caso del alcohol: "La bebida ocupa ahora un lugar diferente en mi vida desde que tengo niños. Hay un montón de cosas que no he vuelto a hacer porque afectan a mi paciencia".
El sitio 3news da más detalles sobre el sobrepeso de Crowe: "Ridley me llamó y me dijo '¿no te importará engordar bastante? Veo al personaje como un ex atleta que se ha dejado completamente'. Confío mucho en él, así que le dije que sí desde un pricipio", explica el actor.
Sin embargo, cuando el protagonista de Gladiator se vio "con la panza colgando entre las piernas", se cuestionó seriamente el volver a hacerlo.



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