Todo empezó hace dos meses, cuando Beatriz Martín, una amazona policía, murió al caerse de su caballo durante un acto de servicio. Beatriz no llevaba casco, como tampoco lo llevan los 220 agentes de la Unidad de Caballería de Valencia, Sevilla y Madrid. Desde entonces, los sindicatos policiales llevan reivindicando que la Dirección General de Policía se los compre.
Pero lo único que han conseguido con sus protestas (una de las cuales consistió en pintarse el pelo de amarillo durante un desfile) son "represalias" como un cambio de horario que les obligará a trabajar cuatro horas más al día, tal y como publica elmundo.es.
Según explica el portavoz del sindicato de Policía UFP, Alfredo Perdiguero, resulta "vergonzoso" que la Dirección General de Policía tome este tipo de medidas, así como que, después de hayan transcurridos dos meses desde la muerte de Beatriz, todavía sigan trabajando a cabeza descubierta.




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