La Camorra volvió a matar en la localidad de Casal di Principe (sur de Italia), cerca de Nápoles, donde Stanislao Cantelli, de 60 años, fue acribillado a balazos mientras jugaba a las cartas en un centro social recreativo.
Cantelli se había jubilado hace poco por una enfermedad cardíaca y era tío de un ex miembro de la Camorra que había decidido empezar a colaborar con la Justicia, Luigi Diana.
Los investigadores piensan que podría tratarse de una represalia contra Diana, pero no se descarta la hipótesis del 'toque de atención' por los numerosos arrestos llevados a cabo en los últimos días.
La forma en la que se produjo el asesinato lleva el sello inconfundible de la mafia napolitana. Una ejecución improvisada y en medio del bullicio de la gente, con decenas de testigos e histeria generalizada.
500 militares desplegados
Este nuevo episodio de violencia tuvo lugar en concomitancia con el despliegue de 500 militares en la zona, que se unirán a los 400 agentes de la Policía extraordinarios que están supervisando el territorio desde mediados de septiembre.
El ministro del Interior, Roberto Maroni, no dudó en definir la situación como una declaración de "guerra civil" contra el Estado por parte de la Camorra.


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