Pronunciar compromiso nos condena, según dictan los tópicos, a la pancarta y el feísmo. Por fortuna, algunos autores se empeñan en dotar de otro barniz a la poesía social: sirvan como ejemplo títulos recientes como Calor, de Manuel Vilas (Visor); Guerra del fin del sueño, de Mario Cuenca Sandoval (La Garúa); o Americana, de Ignacio Escuín Borao (Club Leteo), en busca de otras formas de decir. A este grupo se une Coma —segunda obra del autor, tras un más intimista El sueño del monóxido—, con la que José Daniel García ha obtenido el Premio de Poesía Hiperión.
A un lado de la balanza se sitúa la expresión clásica en lo musical, seca y concisa en la expresión; y en el otro, el simbolismo radical de sus imágenes; el resultado no puede ser otro que el equilibrio. La indolencia del coma equivale a la barrera del miedo que nos impide actuar, a la consecuencia de nuestra propia indiferencia frente a la injusticia, y el miedo es un payaso que os apunta / con una flor de plástico.
Hiperión / 68 páginas / 8 euros



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