Cuando un internauta recurre a los servicios de Google está confiando a esta empresa sus datos personales y confiando en su bondad a la hora de utilizarlos. Ahora bien, ¿puede ser totalmente bondadosa una empresa con tantos intereses?
El gran poder de Google es ser para cientos de millones de internautas el único filtro de la realidad. Esta situación, de "cuasimonopolio" de lo que es importante o lo que no lo es en Internet, ha sido denunciada por ejemplo en el informe "Investigación sobre los peligros y oportunidades presentados por los programas de búsqueda en Internet (Google, en particular)", desarrollado en 2007 por el Instituto de Sistemas de la Información y Computación de la Universidad de Tecnología de Graz, en Austria.
Según esta teoría, en lugar de información fidedigna, numerosos resultados son "trampas" para capturar al internauta diseñadas por expertos en aparecer en las primeras posiciones en las búsquedas de Google, los llamados SEO (Search Engine Optimizer). El objetivo es que el usuario compre los productos o servicios de la empresa para la que trabaja el SEO. Son numerosas las voces que reclaman a Google que ponga a cada uno en su sitio ante el spam en los resultados de búsqueda, pero no resulta una tarea fácil.
Una década de éxitos
El éxito obtenido por Google en sus diez años de historia es abrumador. Cada día, sus más de 450.000 servidores realizan más de mil millones de búsquedas. Y casi no hay negocio en el que la compañía no esté presente. DoubleClick (publicidad y márketing digital) y FeedBurner (gestión de RSS, noticias y comentarios frecuentes de blogs y otros sitios web) son algunas de sus últimas adquisiciones.
Entre todos estos productos y servicios, a los que el usuario puede inscribirse y usar para guardar información, la cantidad de datos personales que Google maneja sobre cada internauta es asombrosa. Y aquí surgen preguntas que inquietan a más de uno: ¿Supone algún peligro el uso de tanta tecnología? ¿Qué repercusiones tiene el enorme poder de Google para la privacidad, para los mercados en los que interviene o para el futuro de Internet?
¿Qué pasa con la privacidad?
Todos los correos electrónicos que se gestionen con Gmail, todas las conversaciones de chat que se hagan a través de Google Talk, todas las búsquedas en la Red y todos los documentos con los que el usuario trabaja en Google Docs, más todas las estadísticas de los sitios web son escaneados metódicamente por Google.
Pero los expertos del marketing saben bien de las ventajas de ir creando perfiles únicos de usuarios, y que las ventas aumentan más cuando es posible cruzar unos datos con otros. A pesar de todo, todavía nadie tiene ninguna prueba fiable de que Google utilice los datos del usuario con mala fe, no es ése su negocio.
El caso es que la inmensa mayoría de los internautas que usan los servicios de Google han renunciado de forma casi absoluta a su privacidad. Y lo han hecho voluntariamente por un motivo muy claro: hasta la fecha no han percibido perjuicios ni problemas por hacerlo. Por contra, sí han recibido claros beneficios: búsqueda intuitiva y sencilla de páginas web relevantes, servicio webmail gratuito y con espacio ilimitado, herramientas de colaboración para trabajar on line, etc.
Google y la represión en Internet
Hasta ahora Google siempre ha prometido mantenerse fiel a su lema ("no seas malvado"). Y esto incluía, en un principio, no colaborar con gobiernos autoritarios ni aportar datos privados de los internautas a ningún poder, ni económico ni político, que atacara la libertad de los individuos. Pero el caso es que el gigantesco y apetitoso mercado chino hizo que este principio se hiciera un poco más "flexible".
Además, varias páginas web denuncian que Google ha eliminado de su buscador diversas informaciones críticas con el Gobierno chino, como unas presuntas pruebas de que algunas gimnastas chinas no alcanzaban la edad mínima para competir en las Olimpiadas, o un vídeo en favor del Tibet que fue retirado a petición, al parecer, del propio Comité Olímpico Internacional (COI). Incluso hay acusaciones (difíciles de probar, dada su naturaleza) de que Google colabora de forma encubierta con la CIA.
Dominio en los mercados
Otra preocupación recurrente sobre Google es su creciente dominio de los mercados. ¿Puede llegar a convertirse en alguien con tanto poder para hacer y deshacer como tuvo Microsoft en la década de los noventa del siglo pasado?
De momento, en el terreno de los buscadores, su cuota es espectacular: un 69% en Estados Unidos, y creciendo frente a Yahoo! y Microsoft Network, que pierden terreno. Pero en otros países su poderío es aún más impresionante: un 87% en España y Reino Unido, un 88% en Australia...
Muchos analistas de los mercados de la información y la publicidad están aterrorizados. Y no es para menos. Basta dar un ejemplo: aunque muchos dudan que sea un medio de comunicación, Google factura hoy más publicidad en el Reino Unido que todas las cadenas de televisión del país juntas. Y la situación es similar en el resto del mundo occidental.


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