Es la hija de un clérigo musulmán con fama de hostigador. Pero Yasmin Fostok no sigue el legado de su padre, al menos en lo referido a los ritos y tabúes religiosos. Su profesión, bailarina de striptease y gogó en clubs londinenses, no parece casar bien con los discursos flamígeros del padre predicador sobre la "depravación de Occidente".
"No estoy de acuerdo con su punto de vista sobre las cosas ", dice la joven, de 26 años y madre de una hijo, según recoge Daily Mail.
Omar Bakri Mohammed , en cambio, que lleva nueve años sin ver a su hija, afirma seguir siendo fiel a sus creencias, y no cesar en su empeño "evangelizador". "Cuanto más me presionen, más fuerte llegaré a hacerme. El Islam conquistará Gran Bretaña.
La joven bailarina junto con su hijo de tres años en un modesto piso en el sur de Londres. El alquiler y los impuestos los sufraga el estado, y recibe una ayuda para sacar adelante a la criatura.
Fostok creció en el seno de una devota familia musulmana, como una más de las hijas del matrimonio Bakri Mohammed. Abandonó el instituto con 16 años, obligada por sus padres, que le habían concertado matrimonio con un joven turco, del que finalmente acabó separándose.
Desde entonces, vive ajena a los dogmas y la influencia paterna. "Mi padre no tiene ninguna influencia sobre mi conducta", dice, "sus creencias no me influyen, soy una persona adulta".

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