«Casi al mismo nivel está el radar situado en la bajada del Puente Rojo», precisan fuentes de la Policía Local.
En Caja de Ahorros, que al ser vía urbana no se puede sobrepasar de 50 km/h al volante, las multas que ponen los agentes oscilan entre los 100 y 364 euros, dependiendo de la horquilla del exceso de velocidad que se supere, según establece la ordenanza municipal de circulación.
Dan al acelerador cuando hay menos tráfico, sobre todo por las noches y los fines de semana.
Asimismo, cuando el conductor sobrepasa los límites establecidos, la Dirección General de Tráfico (DGT)le puede restar hasta seis puntos del carné de conducir.
Los de fuera no lo saben
Los que más caen en el radar son «los que vienen de fuera, porque lo desconocen», afirma la Policía Local, y también los fitipaldis «que le dan al acelerador cuando hay menos tráfico, sobre todo por las noches y los fines de semana», añaden fuentes del Centro de Coordinación de Tráfico de Alicante.
Los conductores alicantinos «no suelen utilizar la picaresca para evitar el radar», indican desde la Policía Local, a diferencia de ciudades como Madrid, donde los más atrevidos modifican el ángulo de la matrícula o colocan bombillas de alta intensidad para que no sean fotografiadas.
El pasado verano, un vándalo destruyó a tiros una de las cámaras del radar de la avenida Caja de Ahorros, situada junto al colegio Jesús y María. Llegó a disparar con un fusil del calibre 22 desde un lateral para evitar ser filmado por la cámara antes de destruirla.
También hay badenes
Aparte de los seis radares y para evitar el exceseo de velocidad en determinadas vías, el Ayuntamiento ha colocado badenes en barrios como el Pla, la Condomina, Garbinet o Ciudad Jardín.
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