Esta práctica aparece incluida en el trabajo 'Stop Bullyng', que propone un total de 22 metodologías para que los educadores combatan las diferentes formas de acoso escolar, y que este lunes ha sido presentado en el Colegio Maristak de Durango (Vizcaya), que ha liderado esta investigación junto a la fundación Innova.
Este tipo de intimidación entre iguales resulta "más amenazadora" porque, a diferencia de la que se produce "cara a cara", puede acaecer en cualquier momento y espacio físico, incluso en la propia casa de la víctima, señala.
Además de la rapidez con que se propagan las grabaciones ofensivas por internet o a través de los teléfonos móviles y el gran número de destinatarios que pueden recibirlas en poco tiempo, un mayor número de personas pueden involucrarse al acceder a contenidos humillantes o transmitirlos.
Más difícil de detectar
Por otra parte, los acosadores pueden mantenerse en el anonimato, lo que aumenta la sensación de inquietud entre las víctimas.
El estudio recuerda, además, que las injurias escritas (transmitidas, por ejemplo, a través del correo electrónico o el móvil) pueden resultar más lesivas que las pronunciadas de palabra, dado que las primeras pueden ser "leídas y releídas". Además, resulta más difícil de ser detectado por los adultos.

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