La UE no logrará los objetivos de recorte de emisiones que se ha fijado para las próximas décadas si no impulsa con urgencia la puesta en marcha de proyectos para el almacenamiento de dióxido de carbono (CO2), según un informe presentado este lunes por la consultoría McKinsey & Company.
Es improbable que la UE alcance sus objetivos de reducción de gases de efecto invernadero para 2030
La captura y almacenamiento de esas emisiones para evitar su expulsión a la atmósfera sería el complemento perfecto a la utilización de energías renovables, según los responsables del estudio.
El informe subraya que el uso de esas fuentes es por si mismo insuficiente y que sin el apoyo que ofrece el almacenamiento de CO2 "es improbable que la UE alcance sus objetivos de reducción de gases de efecto invernadero para 2030".
Sin embargo, reconoce que sigue sonando a "ciencia ficción" la idea de someter las emisiones de CO2 a unas condiciones de presión tales que queden reducidas a líquido fácilmente almacenable. Por ello, el estudio incide en la necesidad de promover el uso de esas tecnologías, junto a la inexistencia de un marco regulador adecuado y de una posibilidad real de financiación de los proyectos.
El análisis revela que la captura de CO2 podría llegar a costar entre 30 y 45 euros por tonelada. El coste se ajusta a los precios previstos para el carbono en 2030, por lo que las plantas de almacenamiento serían "económicamente autosostenibles", según el estudio.
El comisario europeo de Energía, Andris Piebalgs, señaló en rueda de prensa que es "esencial" lograr una demostración efectiva de la viabilidad técnica del almacenamiento de CO2 "para poder avanzar rápidamente hacia su viabilidad económica".
Tumbas para enterrar el CO2
En España, el Instituto Geológico Minero de España (IGME) está trabajando en el rastreo de formaciones geológicas a más de 800 metros de profundidad para almacenar el CO2.
En concreto, se buscan formaciones permeables profundas de agua salada que son capaces de albergar millones de toneladas de dióxido de carbono que al año puede emitir una central térmica de carbón.
Una línea de investigación es la denominada ´Geocapacity´, que caracterizará estas posibles ´tumbas´ de CO2 y servirá para los 27 países de la Unión Europea. Así, la UE podría reducir sus emisiones un 30% para 2030 como se ha comprometido.


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