Por un día, la sidra no fue la bebida protagonista en Gijón y la espicha fue sustituida por una cata propia de un encuentro de sumiliers.
El Jardín Botánico Atlántico organizó ayer una degustación de vinos de toda Europa -en la que no faltó el de Cangas como representante asturiano- para celebrar el equinoccio de otoño 2008 y despedir el verano con alegría.
La oferta fue de lo más variada, con 24 variedades diferentes para elegir: Riojas, txakolís y manzanillas junto a caldos traídos de Portugal, Italia, Francia y Austria, por ejemplo. Decenas de gijoneses pudieron catarlos y se llevaron una copa de vino de regalo.
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