1950 (2004). En L’Hort del Xocolater, siguen los cortos.
Su última película no tiene argumento. Apenas es un aguafuerte o, mejor, un carpetón de aquellos retratos al minuto que hacían los pintores sin suerte en las calles de Madrid. La presentará el propio director.
La capital del Imperio fue entonces más que nunca el rompeolas de España. Un rompeolas gris y de grises, todavía racionado, tierno y cruel, pobre hasta en sus alegrías, convaleciente (siempre con décimas al atardecer), pero también pícaro, festivo y surrealista.
Un tiovivo, en fin, de aquellos sobrevivientes de los que somos herederos.
* Gran Teatre, pasaje Kursaal, s/n. 19.30 h. L’Hort del Xocolater, 21.45 h. Entrada libre.
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