El hecho de que sea Pedro Almodóvar quien le entregue dicho galardón es para Banderas la oportunidad perfecta de celebrar "casi diez años de colaboración y cinco películas juntos", ha apuntado el protagonista de The other man, la cinta de Richard Eyre que inauguró ayer la Sección Oficial del certamen cinematográfico.
En The other man, Banderas se enfrenta a Liam Neeson en un triángulo amoroso que completa Laura Linney, la mujer que planea de forma ausente en la metafórica partida de ajedrez que ambos actores juegan a lo largo de este drama, basado en el relato homónimo de Bernhard Schlink y que participa en San Sebastián fuera de concurso.
Liam Neeson encarna a un exitoso empresario que busca en "el otro hombre", un persuasivo español interpretado por Banderas, las verdades ocultas de su desaparecida esposa en un nuevo duelo interpretativo auspiciado por Richard Eyre, director curtido en el teatro británico que hace dos años encaró a Judi Dench con Cate Blanchett en Diario de un escándalo.
El cineasta siempre tuvo en mente a Banderas a la hora de desarrollar el papel -"un personaje patético que no es lo que pretende ser", en palabras del actor-, por lo que la llegada del malagueño al proyecto supuso "una feliz colaboración" que ha enriquecido al personaje, ha explicado Eyre en una rueda de prensa claramente protagonizada por el intérprete español.
Hollywood no puede dar lecciones de moralidad"
"Con Pedro Almodóvar trabajé durante los años 80 en un cine maldito en títulos que con el tiempo se han convertido en clásicos", ha recordado el protagonista de Átame, quien celebra haber colaborado con un cineasta "que inventó su propio lenguaje, y por el que pagó un precio".
Cuando reciba el premio Donostia de sus manos, Antonio Banderas sólo tiene ganas de abrazar al director manchego, del que asegura no mantener el contacto desde hace tiempo: "Luego hablaremos y ya veremos lo que la vida nos tiene reservado", ha explicado el actor acerca de una posible nueva colaboración juntos.
Perfectamente instalado en Hollywood -ha llegado a presentar la cinta en San Sebastián tras asistir a una cena en apoyo a Barack Obama y sin apenas dormir en 24 horas-, el malagueño no siente haber sido representante de nada más que de él mismo, aunque sí reconoce haber abierto puertas a los actores latinos que estaban instalados en Estados Unidos y no tanto a los que llegaron después, como Penélope Cruz o Javier Bardem.
De Bardem, quien recogerá en el festival el Premio Nacional de Cinematografía de manos del ministro de Cultura, César Antonio Molina, dice estar deseando coincidir en una película con él y reconoce haberse sentido "dolido" cuando Rob Marshall le prometió protagonizar la versión cinematográfica del musical Nine, papel que ya había interpretado en Broadway, para luego ofrecérselo al protagonista de No es país para viejos, quien finalmente tampoco aparecerá en la cinta, aunque "el papel era perfecto para él", asegura diplomático.












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