Andrés Sardá, uno de los pioneros en introducir el factor moda en la lencería y en utilizar fibras elásticas en sus prendas, dejó fuera de Cibeles su amor por la ropa íntima de mujer para zambullirse de lleno en la moda de baño y en el mágico mundo de los pareos vaporosos.
En un mar de azules, plata, grises metalizados, rojos combinados con morados y amarillos, el diseñador barcelonés desterró de la pasarela el bañador para homenajear al trikini, que brilló monocromo o floreado, con huecos laterales. La parte posterior, ancha y baja de cintura, mostraba inspiraciones de los años 70, tanto como las rizadísimas pelucas 'Bob Marley' de las modelos.
Uno de los momentos más brillantes de la colección fueron sus piezas de cuerpo entero de gasa color carne salpicadas de lentejuelas.
En cuanto a los bikinis, Sardá apostó por versiones mini anudadas al cuello o strapless.
Pareos para triunfar
Mención aparte merecen los pareos. Este tradicional compañero playero se transforma tras pasar por las manos de Sardá en una volátil toga romanas, o bien en un escueto minivestido ribeateado por volantes, siempre sugerentes, siempre jugando al juego de mostrar y no mostrar.




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