El diseñador Javier Larrainzar fue el encargado de abrir con delicadeza el primer desfile de la tercera jornada de Cibeles. A esas horas de la mañana, ni sus fieles admiradoras Aitana Sánchez Gijón o José Toledo pudieron acercarse para acompañar a su diseñador fetiche, pero sí otras caras conocidas como Mónica Hoyos, que se declaró fan de la moda de este modisto.
En un vaporoso fluir de blancos, beige, rosados o verdes manzana desvaídos, el madrileño ha sido uno de los pocos diseñadores presentes en la muestra que, hasta ahora, han optado por el estampado para sus vestidos más primaverales. En el caso de Larrainzar, se trata de sofisticadas manchetas florales sobre fondo claro, casi impresionistas, que adornaron vaporosos vestidos de noche de estilo romántico.
Sin embargo, lo más llamativo de la colección fueron las minivestidos de color coral con hilos dorados o plata -muy utilizados en esta edición de Cibeles- que dan un toque distinto y sofisticado a sencillos minivestidos. A juego, sandalias peep toes con pequeña plataforma abiertas por atrás, a juego con el traje.
En cuanto a las prendas de baño, Larrainzar optó por bikinis monocromáticos en tonos claro con incrustaciones de pedrería de colores, así como trikinis con originales formas espirales que rodean el cuerpo de la mujer.

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