Según Massagué, "la técnica de aislar células en proceso de metástasis e identificar sus particulares señas genéticas puede extenderse también a metástasis de cáncer de mama con propagación a otros órganos, y asimismo a otras metástasis a partir de otros cánceres", lo que abre importantes puertas en la investigación.
El equipo dirigido por Massagué asegura en el artículo cuyo contenido avanzó el miércoles Nature que los genes son "más que marcadores" que identifican la presencia de metástasis, puesto que también actúan como "mediadores" que permiten que ciertas partes de los tumores cancerígenos de mama echen raíces en los pulmones.
Massagué confía en que su investigación aporte nuevas herramientas moleculares para el análisis de biopsias de tumores en relación con la actividad de estos genes específicos. Asimismo, espera que este descubrimiento haga más efectivos los tratamientos contra la enfermedad, permitiendo el diagnóstico temprano de cánceres de mama que previsiblemente terminarían en metástasis de pulmón.
Los genes identificados producen proteínas que podrían colocarse en primera posición en "la lista de las más buscadas" dianas a apuntar en las terapias contra la metástasis, según el científico español. Massagué y sus colegas reiteran su confianza en que su técnica puede extenderse a otros tipos de metástasis, contribuyendo en la identificación de las características genéticas de los tumores con metástasis al diagnóstico y tratamiento de la enfermedad.
"Cuando las células del tumor alcanzan varios órganos, la capacidad de adaptación éstos, de millones de años de evolución para mantener su integridad, hace que eliminen esas células", recuerda el experto Por eso, añade, "las pocas células en proceso de metástasis que sobrepasan estas barreras deben tener una dotación genética muy especial".
Desde el momento en que el pulmón y el hueso, cada uno a su manera, imponen presiones selectivas muy fuertes pero distintas debe ser porque seleccionan distintas capacidades genéticas, continúa Massagué. Si esto realmente fuera así, agregó, tiene que haber distintos paquetes de genes activos como para que las células en proceso de metástasis sobrevivan en cada uno de estos órganos.
Como parte de su trabajo, Massagué y su equipo inyectaron en ratones un cultivo de células extraídas del pulmón de un paciente con cáncer de mama y metástasis. Aislaron de forma selectiva las células específicas del cáncer de estos ratones que se distinguían por su metástasis de pulmón agresiva y posteriormente analizaron la actividad de los genes de las mismas.
Los científicos descubrieron "señales en la metástasis" de aquellos genes cuya actividad únicamente distinguía a las células que se expandían de manera agresiva al pulmón.


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