Ike, un ciclón de la categoría mínima 1, se desplazaba en la noche del lunes hacia el noroeste con vientos de 130 kilómetros por hora, dijo el Centro Nacional de Huracanes (CNH) en Miami.
Los vientos y lluvias de Ike provocaron accidentes en los que murieron cuatro personas, dijo la televisión estatal.
Dos hombres murieron electrocutados mientras desmontaban una antena en la provincia central de Villa Clara, uno pereció cuando un árbol derrumbó una pared de su casa en la ciudad de Camagüey y una mujer falleció sepultada por su casa en la oriental provincia de Holguín.
Las autoridades cubanas ordenaron la evacuación de más de 1,5 millones de personas para evitar víctimas.
Antes de azotar Cuba, Ike causó la muerte a 66 personas en Haití, donde la tormenta tropical Hanna había cobrado las vidas de otras 500.
Ike podría fortalecerse durante las aproximadamente 16 horas que pasará sobre las cálidas aguas del Caribe.
Su impacto tras recorrer la mitad de Cuba resultaba el lunes difícil de calcular, pero según informaciones de la prensa estatal los fuertes vientos destruyeron cientos de casas y derribaron árboles y postes de luz y teléfono en la mitad oriental de Cuba.
Varias ciudades azotadas por Ike continuaban aisladas por las crecidas de los ríos y la comunicación telefónica con algunas era imposible.
El martes atravesaría de sur a norte la provincia de Pinar del Río, propinándole otro demoledor golpe a una zona donde Gustav dañó más de 100.000 viviendas el 30 de agosto.
AMENAZA EN LA HABANA
Unas 49.000 personas fueron evacuadas en zonas vulnerables de La Habana, donde la cifra podría llegar a 169.000 en las próximas horas. Quienes viven en pisos altos recibieron instrucciones de refugiarse en los sótanos.
Según el último pronóstico, Ike perdonaría a la capital.
Las escuelas de Cuba están cerradas y los vuelos nacionales fueron suspendidos.
Los daños en techos, instalaciones eléctricas y campos son extensos en todo el país.
'Las edificaciones están entre los principales daños', dijo el coronel José Betancourt, del estado mayor de la Defensa Civil.
Según los pronósticos, una vez que deje Cuba y atraviese el Golfo, Ike tocaría tierra en la costa este del estado de Texas, aunque bastaría un pequeño desvío para llevarlo a Nueva Orleans, donde el huracán Katrina dejó 1.500 muertos en el 2005.
El huracán Gustav ya amenazó la ciudad la semana pasada, poniendo a prueba sus reforzados diques.
Mientras Ike se movía en el Caribe, los residentes en los Cayos de Florida, en EEUU, una cadena de islas conectadas por puentes, comenzaban a ser evacuados por precaución.
Ike obligó a las empresas petroleras a retrasar el reinicio de sus operaciones en el Golfo, suspendidas hace poco más de una semana ante la amenaza del huracán Gustav.
El doble golpe de Gustav y Ike podría reducir fuertemente los inventarios petroleros de Estados Unidos en las próximas semanas, lo que apuntalaría los precios de los combustibles.
/Por Esteban Israel/.*.


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