Desde que usted está al frente de la ONE, se ha abierto a otros espacios, músicas y disciplinas, ¿le hacía falta?
Yo creo que sí. Debemos mirar a toda la sociedad en general. Una orquesta sinfónica es un instrumento y toca el repertorio que se ha escrito para ella, pero también puede hacer otras cosas. Sin quitarle respeto a lo que hacemos, se puede desacralizar un poco, y eso es bueno, porque puede ayudar a conectar a un público que no esté versado en esto.
¿Cómo?
La idea es romper el encorsetamiento que pueda tener el mundo del concierto
Se escoge un marco poco habitual, al aire libre, se toca de una manera más festiva, más lúdica, multitudinaria, con la que la gente se pueda sentir más a gusto. Pensando incluso en los jóvenes o en familias completas. La idea es romper el encorsetamiento que pueda tener el mundo del concierto y romper fronteras entre géneros.
Porque, a priori, Lan Lang y Tomatito, nada tienen que ver…
Están más cerca de lo que nos pensaríamos. No en estilo, pero sí en mentalidad. Son dos grandes artistas que vendrían a ser como Rafa Nadal y Paul Gasol, que hacen disciplinas muy distintas, pero seguramente están muy cerca en la mentalidad, en la manera de entender el deporte, de cómo aproximarse a él.
Fue director musical de Barcelona ’92, ¿cómo se afronta un reto así?
Con ilusión, de entrada. Sería otro campo en el que uno tiene que inventar. Fue muy emocionante; ahora ya no recuerdo el espíritu que tenía cuando me lo propusieron, pero sí como fue aquello. Se lo comenté a Lang Lang, porque él tenía tocar en la ceremonia de Pekín, y se sintió muy identificado.
¿Le gustó la apertura de los Juegos Olímpicos chinos?
Sí, fue maravillosos, un espectáculo impresionante.
El ganador y los finalistas de la última edición del Concurso Internacional de Piano Paloma O'Shea fueron orientales o de origen oriental. ¿Occidente se está olvidando de la música clásica?
Están ocupando un espacio importante en el mercado que no tenían, es una realidad. Allí hay una disciplina artística muy grande.
¿Se siente uno poderoso con una batuta en la mano?
No, o yo no lo veo así. Este aspecto del poder no me interesa para nada. Yo lo entiendo como una gran coordinación. Está claro que el director debe dar una versión, el camino a seguir, musicalmente hablando, pero sin imponer. Es más, en una orquesta en la que no fuera aceptado, me iría al momento.
Tanto la Orquesta como el Coro están formados por decenas de miembros, ¿no se vuelve loco con tanta gente?
(Risas). No, no. En la orquesta somos 120 y en el coro casi un centenar, y el noventa por ciento de la inversión de nuestro tiempo la dedicamos a ir juntos, acompasarnos, a unificar todo lo que hacemos. Para parecer una sola persona.
¿Hay alguna pieza que se les haya resistido?
La orquesta está llena de buenos profesionales, pero cada obra tiene su cosa
No, porque la orquesta está llena de buenos profesionales. Pero cada obra tiene su cosa, sea porque técnicamente el difícil, porque musicalmente pide mucha expresividad, etc. A veces la cantidad de notas no es sinónimo de dificultad; con gente que domina técnicamente el instrumento el apartado circense no es lo más difícil.
Ha colaborado con orquestas de todo el mundo, ¿la música emociona igual en todos los rincones ?
Los públicos son diferentes. Incluso en un mismo país, de ciudad a ciudad o de ciclo a ciclo. Hay públicos más serios, más distendidos, más cálidos, más fríos, muy educados musicalmente, otros no tanto, etc.
En este tipo de iniciativas populares como el 'Septiembre sinfónico', ¿son recibidos con más entusiasmo?
Es diferente, es más popular. Lo que pierdes en calidad de la sala, porque donde mejor te oyes es en un auditorio, lo ganas en posibilidad de albergar más gente, por ejemplo.
Otra cosa positiva son los precios asequibles. ¿Deberían aprender otros como el Teatro Real, un lugar que muchos consideran inalcanzable?
Nosotros hemos considerado que debía ser así. Pero creo que el Teatro Real tiene unas entradas de última hora… Muchos programadores son sensibles a eso, que la gente con menos poder adquisitivo también pueda acceder. Es lo bonito, que podamos tener cultura de primera calidad para todos.
¿Qué opinión le merecen iniciativas como la de 'El Conciertazo' de Fernando Argenta?
Fernando está haciendo una gran labor, y llega a muchísima gente. Es fundamental para los niños empezar desde tan pronto, También nosotros tenemos programas pedagógicos en la orquesta. Hay que trabajar con los chavales, porque son el público del mañana y les ayuda a formarse como personas, más allá de que vengan o no cuando sean mayores.
Hablando del Real, López-Cobos ha anunciado que se va en 2010, ¿es complicado gestionar una institución de este tipo?
Cada institución es distinta. El día a día a veces no es lo que trasciende, y aparentemente algo puede parecer que está muy bien y luego no ser así. Pero yo he aprendido que es tan fácil opinar sin conocer…
¿Está la ópera viviendo una segunda juventud con gente como Juan Diego Flórez?
Lang Lang fue un niño prodigio, pero Mozart también lo fue
Son relevos, y esto ha pasado siempre. Siempre ha existido el divo, el personaje brillante, que ahora es Lang Lang, pero que en su día lo fue Liszt también. Lang Lang fue un niño prodigio, pero Mozart también lo fue. Y Maazel en la dirección. Hay muchos símiles y, sobre todo, una sensación de ‘esta es la última generación, los maestros no son como los de antes…’.
Lo que se suele decir, vamos.
Esto es como lo de ‘antes sí que hacía frío’ (risas), algo que se oía generación tras generación, que yo, con casi 50 años, oía de pequeño, pero que también oyeron mi padre y mi abuelo. Ahora se dice que las voces no son tan sólidas como las de antes, pensando sobre todo en cantantes wagnerianos, pero ahí están Flórez, Cecilia Bartoli, Elina Garança, que van cogiendo el relevo de los grandes. Va a rachas.
¿Y en España?
La cantidad de cantantes que dio España como Domingo, Carreras. Krauss, Aragall, Victoria, Caballé, Teresa Berganza y tantos otros, estrellas rutilantes y grandísimos artistas, es difícil que se repita con tanta altura y de forma tan numerosa. Pero son ciclos, que también van por países: Alemania, Italia, España, etc.
¿Hay algún músico, cantante o director al que admire?
Hay muchos por los que siento admiración especial y estimo su labor y su trabajo, aunque a los grandes maestros siempre les suceden otros. De entrada, las orquestas son muchos mejores ahora que antes. Esto no significa que no se hicieran grandes versiones musicales, pero técnicamente no hay color. Si tocáramos ahora como tocaban las grandes orquestas de principio de siglo, nos pitarían.
¿No será premonitorio lo de tocar en un matadero?
(Risas). No, tocamos el año pasado y, de momento, no nos ha pasado nada.
BIO. Nació en 1957 en Puig-Reig (Barcelona) y estudió en la Escolanía de Montserrat. Fue director musical de las Ceremonias Olímpicas de Barcelona 92. Ha recibido, entre otros, el Premio Ciudad de Barcelona (1992) y el Premio Nacional de Música (1999) concedido por el Ministerio de Cultura.


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