El gobierno catalán ha confirmado hoy las sanciones de 11 y 10 millones de euros impuestas a Red Eléctrica de España (REE) y Fecsa Endesa, respectivamente, por el apagón que dejó sin luz a más de
320.000 abonados de la ciudad de Barcelona durante más de 56 horas el 23 de julio de 2007.
El apagón tuvo su origen en las deficiencias de mantenimiento y conservación
Estas sanciones, según ha informado el ejecutivo catalán, se aplican de acuerdo con las responsabilidades de las empresas en el apagón, que tuvo su origen en las "
deficiencias en el mantenimiento y la conservación de la red".
Las investigaciones realizadas hasta el momento han permitido acreditar la existencia de una relación directa entre la
caída de un cable de 110 kilovatios (kV) de la línea Can Jardí-Collblanc, titularidad de Fecsa Endesa, y el incendio que se registró en la subestación eléctrica de Maragall, propiedad de REE.
La compañía responsable no detectó ni subsanó
Las diligencias efectuadas concluyen que la caída del cable de 110 kV, de Fecsa Endesa, se debió a su
mal estado de conservación y mantenimiento, ya que la rotura fue el resultado de un deterioro progresivo que la compañía responsable no detectó ni subsanó", según la Generalitat.
De la misma manera, las investigaciones indican que el alcance del incidente
"se multiplicó" debido al "deficiente" funcionamiento del sistema de toma de tierra de las pantallas de los cables de la línea de 220 kV Collblanc-Badalona, propiedad de REE.
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