A pesar de los "más de mil años de distancia, con idioma, costumbres y forma de pensar bastante diferentes", el Santo relata en su misiva, que coincide con su festividad, cómo descubrió a Dios. Así, explica que de joven era más inquieto que la media y no se conformaba fácilmente. "Quería saber qué había detrás, qué sentido tenía todo esto. Y durante 30 años anduve de acá para allá preguntando, mirando, comparando, sintiendo...", apunta.
"En ese tiempo supe lo que era ambicionar una posición, llegar a tener un porvenir asegurado; probé los frutos de la sensualidad y, desde luego, no he pasado a la historia de la Iglesia como un santo ñoño; conocí lo que significa amar y ser amado por una mujer, el orgullo de ser padre; me quedé asombrado de lo profunda que puede llegar a ser la amistad entre los hombres... Con el corazón en la boca yo pedía cada día más: más felicidad, más placer, más verdad, más... ¡más!", manifiesta San Agustín.
Sin embargo, a esa edad le dijeron: "pues ya no hay más. Y, si quieres ser maduro, acostúmbrate a concéntrate en conformarte con lo que hay, a ser realista".
"Todo esto te parecerá un rollo"
Pero San Agustín, decidió no conformarse y pidió más. "Mi mujer, mi hijo, mis libros, mis amigos... todo estaba allí y yo lo amaba; pero todo esto se quedaba manco sin Dios y sólo con Dios tenía sentido todo: la vida y la muerte, y el amor y la amistad y la verdad y el perdón de los enemigos y la honradez y la pobreza...", indica.
Durante 30 años anduve de acá para allá preguntando, mirando, comparando, sintiendo...
No obstante, este San Agustín del siglo XXI apunta que si a pesar de todo no encuentras a Dios, no importa: "él te encontrará a ti". "Yo sé que no es fácil, tal como están las cosas, hablar de Dios: para muchos, por desgracia, Dios no es hoy una elección personal sino una costumbre. A Dios se le identifica con el Antiguo Régimen... Pero Dios es tu profundidad: no lo huyas sin más ni más, porque estás huyendo de tu centro", indicó.
La carta, que concluye con la firma "Canta y camina. Agustín, el del corazón inquieto", añade que es muy probable que, todo aquel que consiga su objetivo querrá comunicar su experiencia a otros y entonces se encontrará con la Iglesia, esa "dura realidad donde a veces apenas se reconoce el Evangelio". "Pero ¿acaso se ha de dejar la casa grande porque haya algunos cacharros rotos?", se pregunta.




El precio de la gasolina alcanza su máximo histórico
La Iglesia italiana pagará impuestos por sus inmuebles
Cifuentes denuncia un "linchamiento"
"Solo beneficia a las empresas"
Invertir más en educación no garantiza mejores resultados
RTVE aprueba por los pelos la miniserie sobre Julio Iglesias
Tener mascota ayuda a que el corazón esté sano
Estudiantes protestan contra la violencia policial



¡Sé el primero en hacerlo!