A pesar de estar prácticamente retirado del mundo del cine, el escocés vivo más famoso no ha dejado de atraer admiradores ya que las entradas se agotaron para la presentación de este libro durante el Festival Internacional del Libro de Edimburgo.
En una sala abarrotada, Connery hizo reír a la audiencia -formada por unas 300 personas- al contar anécdotas de su infancia, que mezcló con su incondicional defensa de la independencia escocesa.
Para este actor, condecorado con el título de caballero (Sir) por la reina Isabel II en el año 2000, Escocia debe siempre presentarse en solitario como nación en cualquier evento.
Connery, oriundo de una familia de pocos recursos de Edimburgo, recordó los primeros años de su carrera después de trabajar como lechero y dedicarse incluso al culturismo.
Contó cómo su amigo Robert Henderson le pidió que dejase el acento escocés porque era demasiado fuerte y también explicó su afición al golf, que empezó cuando tomó clases para una escena de Goldfinger, uno de los seis filmes en los que interpretó a Bond.
No hace referencia, por ejemplo, a las acusaciones de su primera esposa, Diane Cilento, sobre su presunto carácter violento durante los once años en que estuvieron casados.
Las memorias de Connery, escritas junto al cineasta escocés Murrey Grigor, han sido calificadas por los organizadores del festival como un "documento notable".

























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