De ahí surgió su pasión por la filmografía de Vincent Price, genio del género, de profunda y fantasmagórica voz, a quien homenajeó en el corto Vincent (1982) tras ingresar en el Instituto de las Artes de California, donde comenzó a trabajar para Disney como animador.
La suerte se alió con el realizador años después, cuando el cómico Paul Reubens vio el cortometraje Frankenweenie (1984) y decidió que Burton era el tipo ideal para dirigir una película sobre el popular personaje Pee-Wee Herman.
Así nació La gran aventura de Pee-Wee, éxito de taquilla en EEUU (40 millones de dólares en EEUU), la primera colaboración entre Burton y el compositor Danny Elfman, con quien ha trabajado en todas sus películas excepto en Ed Wood y Sweeney Todd, y la cinta que convenció a los ejecutivos de Warner Bros. de que Burton podría manejar amplios presupuestos.
Con Keaton rodó tres éxitos rotundos: la comedia excéntrica Bitelchús, que inició el idilio de Burton con la Academia de Hollywood -Óscar al mejor maquillaje-; Batman (1989), uno de los mayores éxitos de la historia, con Jack Nicholson en el papel del Joker, y Batman vuelve (1992), a la que dio un toque mucho más oscuro y dramático.
Burton, entre esas dos cintas del hombre murciélago, fabricó Eduardo Manostijeras, un filme, interpretado por muchos como la biografía de la infancia del director, donde entregó a Vincent Price un pequeño pero decisivo papel poco antes de su muerte, y en el que dio al cortante Depp uno de sus primeros papeles protagonistas.
La crítica terminó por rendirse a sus pies primero con la animada Pesadilla antes de Navidad, escrita y producida por él, y después con Ed Wood (1994), de nuevo con Depp al frente, dando vida al que es considerado el peor director de la historia del cine.
Sin embargo, fue el secundario Martin Landau, encarnando a Bela Lugosi, quien se llevó el Óscar.
Tras el pinchazo de la satírica Mars Attacks! (1996), que parodiaba aquellas cintas de desastres en las que Hollywood reunía a todo un desfile de estrellas, Burton volvió al terror mágico y se reivindicó con Sleepy Hollow (1998), donde hizo rodar más de una cabeza.
El Planeta de los Simios (2001) supuso una rareza en su carrera y fue vapuleada por la crítica, pero durante el rodaje conoció a Bonham Carter, su actual pareja, con quien ha tenido dos hijos: Billy-Ray, de cuatro años, y Nell, nacido en diciembre de 2007.
Desde entonces la actriz ha aparecido en todos los títulos posteriores de Burton: Big Fish (2003), Charlie y la fábrica de chocolate (2005), La novia cadáver (2005) -candidatura al Óscar al mejor filme animado- y Sweeney Todd (2007) -nominación al Óscar para Depp-.
A muchos chocará que Burton se interese en el clásico de Lewis Carroll, pero él lo interpreta así: "Siempre me han gustado los cuentos de hadas, pero no termino de conectar con ellos. Lo que me interesa es convertir esas imágenes clásicas y hacerlas un poco más contemporáneas".


















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