Por un precio que se sitúa entre los 1.000 y los 2.500 dólares (entre 670 y 1670 euros), el cliente puede conocer su propensión a padecer ciertos problemas de salud como el cáncer de mama o próstata, la obesidad, la esclerosis múltiple o la intolerancia láctea.
Contratar un estudio es sencillo y se realiza online. Tras firmar el contrato, el usuario recibe por correo un equipo para recoger una muestra de su saliva, lo envía de vuelta a la empresa y pocos días después recibe los resultados en un email protegido por contraseña.
La búsqueda del origen genético es el otro pilar de los servicios de estas empresas y algunas, como la canadiense Genebase, están especializadas en este tipo de test.
Para empezar, los estudios que estas firmas ofrecen sólo analizan partes de nuestro DNA relacionadas con algunas enfermedades -58, por ejemplo, en el caso de 23andMe, y 26 en el caso de deCode- por lo que es imposible que nos informen de todos los riesgos.
Otro problema es que algunos usuarios olvidan que no sólo somos genética y, según lo expertos, el conocer nuestra predisposición familiar a padecer o no una determinada enfermedad puede resultar, paradójicamente, en un riesgo para la salud.




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