Ha pasado algún tiempo desde que el millonario Bruce Wayne decidiera luchar contra el crimen organizado bajo el antifaz de Batman. El caballero oscuro llega a los cines tras recibir buenas críticas, algo de lo que adolecían algunas de las predecesoras del superhéroe murciélago. También cuenta con el morbo añadido de ver a Heath Ledger tras la reciente muerte de éste, y que podría valerle un Oscar póstumo.
El teniente Gordon y el fiscal del distrito forman con él una alianza para limpiar de villanos la ciudad de Gotham y, aunque al principio resulta eficaz, pronto surge la peor de las amenazas: una mente perversa que se hace llamar Joker.
Mientras Batman intenta derrotar a su nuevo enemigo los ciudadanos caen en el caos, llegando a pensar que vivían mejor sin el héroe.
Verano de 1999. El conflicto de Kosovo parece dar sus últimos coletazos, pero la OTAN sigue interviniendo, haciendo llegar equipamiento y personal del ejército.
Uno de esos cargamentos viaja en un tren capitaneado por el estadounidense Doug Jones y el sargento David McLean. El objetivo de la misión es atravesar Rumanía para llegar a la frontera serbia, pero cuando paran en un pueblecito rumano, todo se complica. El corrupto jefe de estación está dispuesto a mostrar su desacuerdo ante lo que ve.
En los años 70, el director madrileño Jess Franco rodaba una versión española de "El conde Drácula", protagonizada por Christopher Lee.
Un hecho que otro cineasta, el catalán Pere Portabella, aprovechó para filmar un documental a modo de "making off" sobre la película de su compañero.
Inspirándose en las tomas originales y los terroríficos decorados, Portabella da su propia visión del mito de Drácula, apartándose del cine oficial del franquismo y optando por un vanguardismo prohibido en España.













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