Baja por la zona interior de los muslos y las ingles: de momento nada de vulva. Estimula su deseo, que en su mente aparezca con fuerza el deseo de sentirte fuera y dentro de su sexo. Si consigues que sea ella la que se quite las bragas, es que lo estás haciendo muy bien.
El momento de la acción directa
Ha llegado el momento de la acción directa. Sigue besando y luego empieza a usar la lengua, primero el pubis, el pelo, los labios mayores cerrados y el perineo. Te vas acercando al centro de la diana. Separa bien sus muslos -a algunas mujeres este gesto les pone a cien- y con los pulgares abre la gruta de tus deseos.
Aunque lo que has hecho hasta ahora la habrá excitado y estará disfrutando como un conejo con zanahorias, te voy a proponer varios juegos y movimientos para que cada vez que los hagas sea una experiencia nueva.
Recuerda: no gastes todos tus cartuchos el primer día. Si ella te pide penetración aprovecha y el resto déjalo para mañana.


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