El 16 de marzo del pasado año, el fallecido estaba en un bar de la zona de Ciudad Lineal con un sobrino.
Dos individuos llegaron hasta el local e inmediatamente el ciudadano colombiano, sin dar explicaciones a su sobrino, dejó la consumición en la barra, subió a un vehículo con los dos sujetos y se marchó.
Tres días después, el ciudadano colombiano llamó por teléfono a su mujer desde Vinaroz y le rogó, según fuentes policiales, "que rezase por él, que tenía mucho miedo".
Pero no se volvió a saber más de él, aunque sí se pudo detener el 26 de febrero pasado a dos españoles como presuntos responsables de la desaparición.
Tras casi año y medio de investigación, agentes del Grupo de Homicidios y Desaparecidos, adscrito a la Brigada de Investigación Especializada de la UDEV Central, después de revisar y rastrear diversos pozos en la zona de Vinaroz, hallaron el pasado 28 de julio unos restos humanos.
El informe oficial del Servicio de Antropología de la Comisaría General de Policía Científica ha ratificado que este cadáver corresponde al del ciudadano colombiano desaparecido.

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