Me lo decía mi madre y me daba mucha rabia: "eres igual que tu padre". Entonces yo sólo tenía 13 años y lo peor que se le puede decir a una adolescente es que se parece a su padre justo en aquello que le lleva a enfrentarse con él.
Diez años después, cuando ya me había reconocido a mí misma que mi padre era un sabio y alguien a quien desear parecerse, empecé a darme cuenta de en qué cosas me parecía a mi padre y quizá comprendí el final de aquella sentencia de mi madre, que rezaba así: "eres igual que tu padre, en lo malo, claro, que en lo bueno has salido a mí".
Efectivamente heredé los ojos más pequeños de mi sabio padre, la boca fina de mi sabio padre... y en el lugar de su inteligencia y su capacidad de supervivencia, me llevé la ansiedad. Su ansiedad, porque ¿tiene sentido que alguien mediocre y normal, sin grandes ambiciones ni dramas, como yo, padezca ansiedad?, así que no puede ser mía, está claro que la ansiedad me la dejaron en los genes y como una esponja equivocada absorbí lo que no debía.
Eso sí, mi padre ha logrado controlarla hace ya muchos años, ¿estará esto también en mis genes?
- Un estudio revela que la ansiedad podría, en algunos casos, estar en los genes.

Merkel habla de crear una "supervisión bancaria europea"
Despedido el 90% de la plantilla del servicio estatal de cita previa del DNI
El marido de Isabel II ingresado por una infección
Venus 'se pasea' entre el Sol y la Tierra por última vez en este siglo
Alonso, el piloto mejor pagado de la Fórmula 1
Hopper, el pintor de la soledad moderna
Venezuela impide a Sôber entrar en el país
¡Sé el primero en hacerlo!