El periplo de Juan Villalonga en el Valencia y su intención de plasmar un proyecto ambicioso en el equipo nunca llegó a dar a luz, fruto de la desconfianza de Juan Soler al contemplar que no quería ser un simple gestor, sino contraatacar con la compra de la mayoría accionarial del club.
Esto no se vio con buenos ojos y Villalonga terminó en la calle a manos de Soler, que se vanaglorió de haberle echado a la calle.
Ahora se conoce, según indica el diario Marca, que el propio Villalonga pretendía incorporar a las filas valencianistas a Ronaldinho, al holandés recientemente fichado por el Madrid Rafael van der Vaart y a Dani Güiza, ahora en las filas del Fenerbahçe.
Así, el empresario pretendía presentarse como presidente del club y devolver a lo más alto, bajo la batuta de Luis Aragonés, otra de las perlas que no quisieron comprarle. El proyecto necesitaría de una fuerte apuesta económica y Villalonga estaba dispuesto a ello.
Después de todo el problema institucional, en lo deportivo parecen no ir mucho mejor las cosas, ya que el equipo no da muestras de mejoría frente a la temporada pasada.

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