A las cuatro y media, si usted está en Pekín y quiere llegar a la zona olímpica, las va a pasar canutas. La policía, el ejército y miles de voluntarios han cortado todos los accesos, hoy, día de circulación de los coches con matrículas pares.
El Nido, escenario de la ceremonia de inauguración que comienza a las ocho, es una olla a presión, tanto por la marabunta y el gentío a su alrededor como por la temperatura, 25º y un 75% de humedad, aproximadamente. El calor será de aupa durante una ceremonia que tendrá una duración aproximada de cinco horas.
La gran incógnita, el encendido del pebetero, no se ha desvelado, pero sí otros detalles: el fuego será protagonista, el agua también y los dragones surcarán el escenario, donde 5.000 personas estarán preparadas para desplegar la ceremonia más cara del mundo.
Después llegará el turno del desfile de los 205 países. En el puesto número 75, España, con David Cal como abanderado y unos 230 atletas en posición. No estarán todos: falta la sincro y la gimnasia.
Y en el palco, Bush, Sarkozy, Brown y docenas de autoridades. Al final, estarán casi todos los que en un principio renunciaban.
La ceremonia hará un repaso a la historia de China. Comenzará con la llegada del presidente del país y del Comité Olímpico Internacional, para dar paso luego a 'Beutiful Olympic' la primera fase de la ceremonia, que versará sobre los 5.000 años de evolución del país. Después llegará el turno para la opera y la danza, la exaltación de la paz en el mundo y otra fase para relatar las cualidades de la China actual, bajo el lema de estos Juegos: "Un mundo, un sueño".
Y luego, el desfile de los 205 países, que iniciará Grecia y finalizará China. A su término llegará el momento más especial: el izado de la bandera olímpica y el encendido de la antorcha.
Nada se ha dejado a la improvisación y las imágenes televisivas llegarán con un retardo cuantioso, en previsión de posibles incidentes. Además, la seguridad tirará abajo todas las líneas wifi en los alrededores. para evitar problemas. Todo está preparado para que nada falle.
A falta de una hora, el público sigue entrando escalonadamente, en grupos de dos o tres, lo que provoca largas colas. Una vez dentro, cada uno de ellos tiene una linterna y una bandera china, que deberán ondear cuando entre la antorcha.
Por el momento, el abanico reina en El Nido, con un calor sofocante.


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