La cantante y el director de cine gastaron dos millones y medio de libras (algo más de tres millones de euros) en comprar y reformar el bar, que ahora es investigado ya que sus tarifas no son visibles para los clientes -algo obligatorio legalmente- y algunos trabajadores podrían haber subido los precios.
El Telegraph cita a un hombre de 52 años, Brian Richardson, que tras doce años acudiendo al local quedó sorprendido cuando la misma pinta de cerveza le costó un día tres libras y media (casi cuatro euros y medio) y, al día siguiente, 3,90 libras (casi cinco euros).
Henry Heaton, asistente del encargado del local, negó que se cambien los precios y se engañe a los clientes, afirmando que se trata simplemente de errores a la hora de pasar la factura.


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