Manifestantes extranjeros intentaron arruinar la fiesta del Gobierno local desplegando pancartas con la leyenda 'Tíbet Libre' desde mástiles cercanos al Estadio Nacional de Pekín, donde el viernes tendrá lugar la ceremonia inaugural.
La policía se apresuró a detener a los dos británicos y dos estadounidenses autores del hecho, y frenó otras protestas durante el día. Los cuatro manifestantes recibieron órdenes de abandonar China sin una fecha límite y se espera que hayan partido para el viernes, dijo la agencia de noticias local Xinhua, citando a la policía.
La primera competición, el fútbol femenino, comenzó el miércoles por la noche, antes de la apertura oficial del viernes.
El fútbol masculino, en el que participarán astros como el brasileño Ronaldinho, comenzará el jueves.
Otra estrella que concentra la atención es el argentino Lionel Messi, que podría perderse los Juegos después de que el Tribunal de Arbitraje del Deporte (TAS) avaló el miércoles la apelación del Barcelona contra la decisión de la FIFA de obligar a los clubes a ceder a sus futbolistas menores de 23 años.
Durante el fin de semana arrancará la muy esperada competición de natación en la flamante piscina conocida como el 'Cubo de Agua', otra de las impresionantes instalaciones construidas especialmente para la ocasión.
La estrella estadounidense de la natación Michael Phelps tendrá la opción de superar el récord de siete medallas de oro obtenidas en unos mismos Juegos logrado por su compatriota Mark Spitz en Múnich 1972.
LA LLAMA EN TIANANMEN
En la Plaza de Tiananmen, tristemente célebre por las protestas estudiantiles de 1989 que terminaron con un baño de sangre, uno de los más famosos deportistas de China, el jugador de baloncesto Yao Ming, sostenía la antorcha olímpica.
Aunque no está totalmente en forma, Yao encabezará el equipo chino cuando comience la competición de baloncesto, el fin de semana.
El miércoles, los niños en Tiananmen vestían camisetas con la inscripción 'I Love China' y los trabajadores ondeaban banderas al ritmo de los tambores y los címbalos, bajo el retrato del fallecido líder revolucionario Mao Tse-tung.
El primer chino que llegó al espacio, Yang Liwei, inició el relevo de la antorcha en Pekín.
Por su parte, el líder espiritual exiliado de Tíbet, el Dalai Lama, expresó su apoyo públicamente a los Juegos.
'Estos Juegos deberían contribuir a promover el espíritu olímpico de amistad, apertura y paz (...) Envío mis oraciones y buenos deseo por el éxito de este evento', dijo en un comunicado.
Por desgracia para los organizadores, el inicio del recorrido del fuego olímpico por Pekín tuvo lugar bajo un cielo nublado por la contaminación.
Las medidas de limpieza implementadas con un coste de más de 11.000 millones de euros han logrado reducir la contaminación ambiental a niveles tolerables, según las autoridades olímpicas, pero no han logrado el sol radiante y la atmósfera limpia que China añora.
Cuatro ciclistas estadounidenses preocupados llegaron al país luciendo mascarillas negras, un gesto que fue desaprobado por el Comité Olímpico Internacional (COI), que consideró esta decisión como una medida innecesaria. Los cuatro deportistas se disculparon luego por el hecho.
/Por Paul Majendie y Guo Shipeng/.*.


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