Un anciano somalí implicado en las negociaciones de liberación dijo que se pagó un rescate de entre 700.000 y un millón de dólares (entre 450.000 y 640.000 de euros), pero las autoridades italianas negaron este supuesto.
En Roma, el ministro italiano de Exteriores, Franco Frattini, dijo que los dos ex rehenes estaba en buen estado de salud. Su ministerio dijo que ya llegaron a Nairobi, en la vecina Kenia.
Jolanda Occhipinti y Giuliano Paganini fueron secuestrados el 21 de mayo, cuando hombres somalíes armados irrumpieron en las oficinas locales del grupo Cooperazione Italiana Nord Sud (CINS), con sede en Roma.
Mohamed Husein, un trabajador local en el aeropuerto internacional de Mogadiscio, dijo haberles visto a ambos cuando llegaban.
'Los trajeron en un coche, con los rostros ocultos, y usando ropas sucias, que parecían no haber sido lavadas desde que los secuestraron, hace tres meses', dijo a Reuters.
Paganini, según la agencia ANSA, dijo a su esposa poco después de su liberación: 'Está todo bien, estamos bien. Más que eso no puedo decir'.
El Gobierno italiano negó tener conocimiento de cualquier tipo de pago.
'El Ministerio de exteriores no sabe del pago de ningún rescate para su liberación', afirmó el portavoz del ministerio Pasquale Ferrara.
Las sospechas de secuestros en el caótico país del Cuerno de África generalmente recaen sobre milicias de clanes e insurgentes islamistas que luchan contra el Gobierno somalí y sus aliados militares etíopes.
Hombres armados aún mantienen secuestrados a dos cooperantes - un keniata y un británico - y varios trabajadores somalíes más de organizaciones humanitarias raptados este año.
Los secuestros y los ataques en Somalia están entorpeciendo el trabajo de las organizaciones de cooperación, en un momento que funcionarios de la ONU califican de crisis, y en el marco de unos de los peores desastres humanitarios del mundo, junto a la región sudanesa de Darfur, Congo, Irak y Afganistán.
Más de un millón de los 9 millones de somalíes sobreviven como refugiados internos, y su situación ha empeorado como consecuencia de los precios récord de los alimentos, la hiperinflación y la sequía.
La insurgencia ha matado a más de 8.000 civiles desde el comienzo del año pasado, según un organismo local de derechos humanos.
/Por Ibrahim Mohamed y Abdi Sheij/


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