La misión de los labios menores es la misma que la del prepucio que cubre tu pene, proteger el glande y el tallo del clítoris. No todas las mujeres tienen esta parte de su anatomía igual, a veces los labios menores son tan pequeños que se pierden en el interior de la vulva, y a veces son tan grandes que sobresalen hacia el exterior aun cuando la vulva permanezca cerrada; a veces sólo sobresale uno.
Sin pelos pero con sensibilidad
A propósito, viene una moda de Brasil. Consiste en hacer la cirugía de los labios menores salientes para dejarlos alojados en el interior de la vulva. Es esta otra de las grandes burradas de la mal llamada estética, otra forma de aumentar las ganancias de los cirujanos que se dedican a estos menesteres.
Las consecuencias de estas operaciones son nefastas, porque se eliminan grandes áreas neuronales con la consiguiente disminución del la sensibilidad. Los labios menores no tienen pelos, pero están cubiertos de unas terminaciones nerviosas que los hacen extremadamente y gratamente sensibles (son mucho más sensibles al placer que al dolor). Trátalos bien y conseguirás llevarla hasta el cielo.


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