Mientras los moscovitas hacían cola en honor del Premio Nobel, cuatro soldados de uniforme hacían guardia ante el ataúd abierto en la Academia Rusa de las Ciencias, en claro reconocimiento del antiguo exiliado. Un gran retrato de Solzhenitsyn y la bandera rusa completaban el escenario.
Su viuda Natalia y sus hijos contemplaban cómo los ciudadanos, muchos mayores, traían pequeños ramos de flores rojas o blancas ante el féretro del superviviente de los campos de prisioneros de Stalin, que murió el domingo de un fallo cardiaco a los 89 años tras relatar la tiranía de Stalin y retar al poder soviético tanto en casa como en el extranjero.
Cerca de la una de la tarde hora local Putin, un ex agente de la KGB, los servicios secretos soviéticos que encabezaron la campaña de acoso al escritor, entró en el recinto rodeado de guardaespaldas.
Putin colocó flores junto al féretro, echó una rápida mirada al pálido y cetrino rostro de Solzhenitsyn y se dirigió a la familia del difunto.
El ex presidente ruso hablo durante cinco minutos por la viuda del escritor antes de abandonar la capilla ardiente.
Solzhenitsyn logró fama internacional con la publicación de 'Un día en la vida de Ivan Denisovich' en 1962, en la que narraba la terrible vida de un prisionero en los campos de trabajo.
Ocho años después logró el Premio Nobel de Literatura y después sacó su obra más conocida, 'Archipiélago Gulag', una crónica de su experiencia y de la de miles de prisioneros en los campos.
'Solzhenitsyn fue una de las personas más importantes en la historia de Rusia, escribió exactamente lo que pensaba y necesitaba ser recordado', dijo el profesor de matemáticas Alexander Romanov, de 60 años.
'Es una pena que no todos los jóvenes entiendan lo importante que era. Los jóvenes de Rusia hoy cada vez entienden menos', agregó.
DEFERENCIA
Solzhenitsyn fue privado de su ciudadanía en 1974. Emigró a Estados Unidos, donde vivió hasta la caída de la Unión Soviética, y sus últimos años los pasó en un barrio de Moscú con una vida alejada de los focos.
Fue tratado con una gran deferencia por los diferentes dirigentes rusos, aunque fue cada vez más crítico con la corrupción del país.
'Los jóvenes saben que escribió libros importantes sobre los campos y que recibió el Premio Nobel, pero eso es todo lo que sabemos en realidad. Es más importante para los mayores', dijo el entrenador de fútbol Alexander Selemenev, de 27 años, que iba de camino al trabajo.
Selemenev agregó que respeta a Solzhenitsyn porque no tenía miedo de decir la verdad.
Las principales cadenas de televisión dieron amplio espacio a la noticia en los telediarios y sacaron largos reportajes sobre su vida, pero no todos le recuerdan gratamente: el diario del Partido Comunista, Pravda, le calificó de un crítico radical que hizo relatos partidistas del mandato de Stalin.
'Fue uno de los principales instrumentos para destruir tanto el estado como la nación (...) ¡por eso está siendo aplaudido tan extáticamente por el presidente ruso Medvedev y por el presidente estadounidense Bush!' escribió el martes en un editorial.
El miércoles tendrá lugar el funeral en el monasterio medieval de Donskoi, donde Solzhenitsyn será enterrado.
/Por James Kilner y Conor Sweeney/


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