Uno de los máximos líderes del culto a la Santa Muerte, Antonio Urrieta Toscano, ha sido asesinado a las afueras de la Ciudad de México.
Acribillado en su vehículo
En unas circunstancias aún no aclaradas, su vehículo fue acribillado la madrugada de este jueves con más de cien disparos de fusiles de diversos calibres, según la agencia EFE y el diario El Universal. Dos mujeres le acompañaban; una de ellas resultó herida y la otra ilesa.
Urrieta Toscano, conocido como Comandante Pantera o Padrino Endoque, era presuntamente uno de los máximos líderes del culto a la Santa Muerte en México; varios medios lo ubican como párroco de un templo dedicado a ese culto en la localidad mexicana de Tultitlán, cercana a la capital mexicana.
El culto consiste en la adoración a la figura de la Santa Muerte, una veneración no autorizada por El Vaticano y que la Iglesia Católica considera diabólica. Aunque varios investigadores sitúan sus orígenes a mediados del siglo pasado, su popularidad ha crecido en México en los últimos años. Es especialmente popular entre narcotraficantes y sicarios.
En diciembre pasado, el Comandante Pantera erigió una monumental escultura de la Santa Muerte en Tultitlán. El líder encabezaba ahí cada domingo multitudinarias misas en honor a la también conocida como la Niña Blanca.

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