Por ello, si tu pareja lo tiene corto, insístele para que vaya al urólogo y se lo corte, es un tajito de nada y luego todo son ventajas. El frenillo es súper sensible; si todo el pene es como una figurita de porcelana, el frenillo es la parte más delicada de esa figurita. Por ello, trátalo con el máximo cuidado: el dolor que se provoca en esta zona es muy intenso, así que ni estirar, ni morder; lo más, chupar o lamer con mucho mimo.
Por último, si eres escrupulosa y te dan asco algunas cosas sáltate la abertura uretral, puesto que por esa abertura salen la orina y el semen. Pero si no lo eres, besa ese punto, lámelo y si él no dice nada, puedes introducir la punta de la lengua. Puede que notes que sale un fluido un poco amargo, es el líquido de Cooper, que sirve de lubricante para que los espermatozoides lo tengan más fácil.

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